Os aseguro que son deliciosas, un auténtico vicio. Es imposible comer solo una.
La confitería abrió en 1926. Al parecer, el creador de las moscovitas fue el maestro confitero del establecimiento hace ya tres generaciones. Comenzó a hacerlas como una pasta más junto a las pastas de té, pero la demanda era cada vez mayor. Nadie sabe si inventó él mismo la receta o si la sacó de un recetario, dicen que había viajado a Rusia y que por eso les puso el nombre de moscovitas.
Sea como fuere, lo cierto es que la receta es, evidentemente, secreta. Pero el "boca a boca" funciona en Oviedo y hay mucha gente que las hace en casa. Incluso se puede comprar ya un preparado casi listo para hornear, ¡Increíble!
Os aseguro que para daros un capricho de vez en cuando, esta receta es infalible.
Ingredientes:
100 gramos de nata líquida
100 gramos de azúcar glass
100 gramos de almendra marcona cruda en granillo
20 gramos de harina (opcional)
Cobertura de chocolate con leche
Ponemos a calentar la nata y el azúcar hasta que rompa a hervir. Añadimos la almendra y la harina y removemos continuamente a fuego lento hasta que la mezcla espese.
En una bandeja forrada con papel de horno vamos colocando pequeños montoncitos de la masa muy separados. Este punto es MUY IMPORTANTE: paciencia, porque la cantidad de cada montón debe ser muy pequeña, únicamente la punta de una cucharilla. Tened en cuenta que se expandirán en el horno y no deben pegarse unas a otras. Yo no pongo más de 9 en cada bandeja. Con estas cantidades, deberían saliros unas 50 galletas.
Metemos al horno a 180º, tardarán en hacerse entre 8 y 10 minutos. Vigiladlas bien, porque se pueden quemar muy fácilmente.
Derretimos el chocolate y con la ayuda de una cuchara o un pincel, cubrimos con él la parte más lisa de cada galleta.

